La fotografía digital te ha vuelto flojo




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Por Bernardo Villar

Piénsalo, la fotografía digital nos ha vuelto flojos. Y descuidados, y a muchos les ha hecho perder dinero.

Es tentadoramente fácil tomar unas fotos, grabarlas en un disco y entregarlas al cliente. No hay complicaciones. Las tomo, las edito, las grabo y las entrego. Eso es lo que quiere el cliente, ¿correcto?

Pues ¿qué crees? El cliente no sabe lo que quiere. Muchas veces no tiene idea. Pero tú, como fotógrafo que te dices profesional, si sabes. O debes saber.

Primero que nada. No tienes por qué cobrar menos al entregar solamente archivos digitales, de hecho deberías cobrar más por eso. Sobre todo si son en alta resolución. ¿Por qué? Porque estás dando la oportunidad a tus clientes de reproducir TU trabajo.

¡Oh, si! Porque si no lo sabes, una fotografía es propiedad de la persona que la toma, a menos que haga una sesión de derechos a quien la compra. La fotografía no pertenece al cliente. Al cliente pertenece la copia (esa copia específica) de la fotografía y su uso personal. Tú como fotógrafo, retienes legalmente todos los derechos sobre tu imagen.

Pero más allá de cuestiones legales que estoy de acuerdo que la mayoría de las veces por cortesía estamos dispuestos a pasar por alto, el asunto es que entregando solamente y baratas las fotos en formato digital al cliente no le estás haciendo un favor ni al cliente ni a ti. Me explico:

Esas fotos van a hablar (bien o mal) de fotógrafo que las tomó, y es un hecho que muchos clientes van a querer “editarlas” y ponerles efectos que van a alterar la imagen que tu creaste. En muchos casos, la mayoría, en detrimento de la imagen. Y a quien la vea no le va a importar que el cliente la haya alterado, lo que va a ver es tu trabajo echado a perder. Si el cliente va a tener la posibilidad de echar a perder tu trabajo, entonces tu deberías estar mejor compensado, ¿no crees?

Y luego viene el asunto de las impresiones. Tal vez piensas que al entregar los archivos te estás quitando de problemas. La verdad es que lo que te estás quitando es la posibilidad de hacer negocio (la fotografía es un negocio, ¿te acuerdas?), además de poder controlar la calidad de la foto impresa, que no olvides, es tu imagen como fotógrafo.

¿Pero quién requiere fotos impresas hoy en día?

Pues aunque parece que nadie lo sabe, todos. Y tu lo deberías saber. Las computadoras se descomponen, los discos fallan, todas las maquinas y dispositivos pueden y van a fallar en algún momento, de eso puedes estar seguro. Una foto impresa es un seguro contra su pérdida total y definitiva por una falla de equipo. Y por último, una foto impresa no requiere nada para poder verla. Ningún equipo es necesario, ningún dispositivo.

Está muy bien que puedas pensar como tu cliente para que sepas qué es lo que quiere, pero tu como profesional deberías saber una o dos cosas que el cliente no sabe ni tiene por qué saber. Deja de pensar como cliente y comienza a pensar como fotógrafo.




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