¿Qué fotógrafo quieres ser?

Por Bernardo Villar

Todos tenemos influencias, todos tenemos otros fotógrafos que admiramos, otros artistas que nos apasionan. Nos gusta lo que hacen y de pronto queremos aprender a hacer las imágenes que ellos hacen.

¿Te digo un secreto? No se puede.

Puedes estudiar la composición típica de ese fotógrafo que es tu punto de referencia. Puedes imitar sus tonalidades, puedes comenzar a hablar como él o ella, te puedes vestir como él o ella, pero ¿qué crees? Nunca vas a lograr hacer lo que ellos y ellas hacen. ¿sabes por que? Porque no se trata de sus imágenes sino de dónde vienen. Eso no se aprende, eso no se hace, eso se ES.

Tus imágenes, como forma de lenguaje tiene más que ver contigo que con lo que estás fotografiando. ¿Qué dicen de ti tus imágenes? ¿Dicen “soy yo” o “quiero ser la copia de alguien más”? ¿Dicen hago lo que le gusta a la gente o hago lo que me gusta a mi? ¿Dicen “repito lo que todos dicen” o “tengo algo que decir”?

Porque las imágenes de esos artistas que admiras son el modo en que esos artistas expresan quienes son. Cuando quieres hacer sus imágenes lo único que consigues es ser tan auténtico como un reloj rolex hecho en china. ¿Me estoy explicando?

Personalmente adoro las imágenes de Annie Leibovitz, las de antes y las de hoy. Pero para que esas imágenes pudieran salir al mundo, Annie ha vivido lo que ha vivido. Tuvo que haber crecido en los 50’s, tuvo que haber viajado en auto toda su niñez por todo Estados Unidos, tuvo que haber vivido el movimiento Hippie, tuvo que haber experimentado con drogas, tuvo que haber conocido a los grandes rockeros de esa época, tuvo que haber trabajado en Rolling Stone, tuvo que haber abandonado ese medio para aventurarse en la fotografía editorial de modas, etc. Todo eso que ella ha vivido y que ella es, yo no lo puedo ser. Puedo estudiar su iluminación, su paleta de colores, conocer su equipo, coleccionar su fotografía, pero jamás podré ser Annie Leibovitz. Ni Robert Capa, ni Yervant, ni José Villa. No puedo ser ninguno de ellos y si trato de copiarlos mis fotos serán justo eso, copias.

¿Pero también sabes qué? Ellos tampoco pueden ser yo, ni pueden ser tu, porque quien yo soy, quien tu eres proviene del modo en que interpretamos el mundo, el modo específico en que tu o yo vemos las cosas. Y ese modo de ver el mundo, mientras sea auténtico, honesto, es tan valioso como el de cualquier otro fotógrafo, famoso o anónimo.

¿Quieres ser como tu ídolo? Emúlalo, aprende de él, pero no lo copies. Toma riesgos, deja que el mundo escuche tu voz. Crea imágenes que tengan que ver contigo. No le digas al mundo lo que el mundo quiere oír. Eso lo hacen todos. Propón algo  nuevo, los creadores no copian, los creadores crean.

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