Eligiendo un vestido de novia

¿CÓMO ELEGIR VESTIDO DE BODAS?




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Debemos tomar en cuenta dos cosas fundamentales: tu estilo y tu tipo de cuerpo. Para verte realmente radiante requieres vestirte y arreglarte con prendas y accesorios con los que te identifiques, mas allá de lo que se “supone” que debas usar o no.

Igual que dia a dia eliges ese conjunto de prendas perfecto para ti, que te representa como la mujer que eres y sales a la calle con la seguridad que te hace irradiar confianza; el dia de tu boda debes usar esa combinación de prendas y accesorios que te hagan sentir segura, sexy, irresistible. Solo una novia que viste su estilo puede estar espléndida y brillar con su propia luz.

En la segunda consideración importante es tu tipo de cuerpo y rostro. Estar consciente de tus ventajas y desventajas para saber elegir un corte de vestido que conduzca las miradas hacia donde quieres que vayan. Usualmente un asesor de imagen es quien puede apoyarte en este sentido, sin embargo, muchas modistas y diseñadoras conocen todos los trucos para sacar lo mejor de tu tipo específico de cuerpo.

Como una tercera consideración están la estación del año , lugar y horario de la boda, que contra lo que muchos piensan, es importante pero en segunda instancia, ya que el estilo es lo más importante.

Errores comunespat063A

El principal es no tomarse el tiempo necesario para buscar el vestido. Si la modista o diseñador/a que elegiste no tiene vestidos listos para probar, ve con otros otros que sí los tengan, aunque sea sólo para medirte un modelo similar al que te van a confeccionar. Las casas de novias son una excelente alternativa, porque tienen amplia escala de talles y de estilos y cortes.

Otro error común tiene que ver con la elección del diseñador: hay que elegir uno que tenga un estilo semejante al que queremos. Cada artista posee una estética diferente y no todos van a crear para ti el vestido exacto que visualizas. No te dejes llevar por la fama, mejor ve con otras novias y escúcha qué tienen que decirte, y sobre todo, escucha tu intuición.

Algunos errores muy comunes son también casarse según “lo que se usa”, o no animarse a romper con los preceptos de lo que se supone, debe llevar una novia, si no van con su estilo.

Incluso también decidir en base a lo que dice la modista, diseñadora, la madre o la mejor amiga.

Si cuando te pruebas el vestido no te emocionas hasta las lágrimas, o no se te dibuja una sonrisa imborrable en la cara, entonces no es “tu vestido”. Un vestido de novia no es algo que se elige con cara de “sí, podría ser”, es una revelación que se siente en el estómago. “Es” o “no es” tu vestido. Y un tip: hay que ir a probarse maquillada y peinada (por una misma claro). Ninguna alternativa sienta bien a cara lavada y despeinada. Imposible hacerse una idea completa en ese estado.

También hay que estar abierta a probarse de todo. No quedarye con el modelo, silueta, o escote que viste en una revista y empecinarte en que tiene que ser ese. Hasta no verlo puesto, no se puede saber cómo queda. Y muchas veces se elige algo muy distinto de lo que se tenía en mente. Las sorpresas en este sentido son muy positivas.

La comodidad también es otro elemento que no se tiene en cuenta a veces: todo lo que molesta, se sube, se baja, aprieta o se cae, hay que resolverlo. La incomodidad se nota en la cara y en los gestos, y atenta directamente contra la elegancia del conjunto y de la novia.